Transformar una casa con más de 40 años de historia en un hogar cálido, funcional y lleno de encanto ha sido el reto de este proyecto. Los nuevos propietarios, una pareja joven, soñaban con un espacio que respetara la esencia original de la vivienda, pero que se adaptara a su estilo de vida: un interior acogedor, equilibrado y con soluciones prácticas que hicieran de cada rincón un lugar especial.
Sin tocar la estructura original, pero sí trabajando en la distribución, la iluminación y cada detalle decorativo, conseguimos que este recibidor y salón-comedor volvieran a brillar.
Confiaron en nosotras para transformar esta vivienda de obra nueva en su refugio ideal, ocupándonos de todo el proceso, desde el diseño hasta el último detalle de decoración, para que ellos solo tuvieran que disfrutar del resultado.
Un recibidor bien pensado: orden y calidez desde la entrada
Dicen que la primera impresión es la que cuenta, y en este caso, el recibidor no podía ser menos. Diseñamos un armario ropero a medida que no solo cumple su función de almacenaje para chaquetas y zapatos, sino que también oculta discretamente el cuadro eléctrico y de telecomunicaciones, integrándolo en la decoración.
Acompañando este espacio, un banco con un respaldo de listones de madera añade calidez y textura. Justo al lado, bajo un gran ventanal, dos butacas crean un rincón de lectura perfecto junto a un aparador a medida, rematado con plantas que aportan frescura y naturalidad. La selección de textiles—cortinas, cojines y tapizados—fue clave para envolver el ambiente en una atmósfera acogedora y serena.
Un salón-comedor donde la luz y el equilibrio son protagonistas
La distribución original no aprovechaba al máximo el espacio, por lo que decidimos darle una vuelta. Donde antes se situaba el mueble del televisor, justo debajo de una ventana, ahora se extiende un sofá chaise longue de gran tamaño, acompañado de dos butacas, una mesa central y una auxiliar con iluminación indirecta.
El antiguo espacio del sofá se transformó en una de las piezas clave del proyecto: un mueble a medida con una chimenea de leña, un elemento muy deseado por los clientes. Para ello, realizamos las adaptaciones necesarias en la estructura de la vivienda, logrando una integración perfecta.
En la zona del comedor, la mesa mantiene su ubicación original, ya que es el punto de acceso más práctico desde la cocina. Para aportar más carácter y funcionalidad, diseñamos una gran librería a medida en madera y blanco: una combinación de estantes abiertos, ideales para exponer libros y objetos decorativos, y módulos cerrados en la parte inferior para mayor almacenaje.
El poder de los detalles
Este proyecto demuestra cómo, con pequeños gestos y una cuidada selección de materiales, mobiliario y decoración, una vivienda puede transformarse por completo sin necesidad de grandes obras. La clave ha estado en la luz, el equilibrio de los espacios y el mobiliario a medida, que ha permitido aprovechar cada rincón al máximo. Un hogar que respira calidez, armonía y mucha personalidad.
La iluminación decorativa fue clave para crear ambiente: dos lámparas de fibras naturales coronan el comedor, mientras que textiles como cojines, alfombras y cortinas añaden calidez. Gracias al decostyling, logramos un espacio que no solo es funcional, sino también visualmente impecable.

