Este año, desde el Estudio de interiorismo Laura Martínez, hemos querido reinterpretar la Navidad desde una mirada más calmada, natural y profundamente sensible. Lejos de lo tradicional, nuestra propuesta explora una estética más cálida, serena y contemporánea, sin renunciar a la esencia
de estas fechas: emocionar, conectar y celebrar.
El reportaje se ha realizado en los apartamentos rurales Cal Moline, en Berga, un entorno privilegiado donde la madera, la luz y la naturaleza se encuentran en cada rincón. Nuestro objetivo era crear una decoración que abrazara el paisaje y dialogara con él.

Una mesa que invita a quedarse
La mesa se viste de manera serena y artesanal, en sintonía con el árbol y con la arquitectura del espacio:
- Ramas naturales y figuras de madera que evocan un pequeño bosque invernal.
- Candelabros torneados en tonos tierra y velas doradas que aportan una luz cálida y delicada.
- Vajilla blanca, servilletas y mantel con bordados sutiles que remiten a la tradición.
- Pequeños detalles verdes, como el eucalipto, que llenan la mesa de frescura y aroma.
La decoración no pretende impresionar, sino acoger. Crear una mesa que invite a sentarse, compartir y disfrutar sin prisas. Una mesa donde cada pieza habla de sensibilidad, calma y cariño por los detalles.


El árbol navideño que respira naturaleza y coherencia
Nuestra apuesta ha sido un árbol muy diferente al habitual: tonos teja, dorado mate y verde profundo, una paleta cálida que armoniza con las vigas de madera y la estética rural del espacio. Las decoraciones, creadas por Bossvi, están elaboradas con flores y hojas de gran formato, lazos dorados mate y pequeñas esferas que aportan brillo sin perder naturalidad.
El resultado es un árbol escultórico, ligero y coherente con el entorno rural, que demuestra que la Navidad puede ser elegante sin recurrir siempre al rojo o al exceso.
Para mí, la decoración del árbol nunca es solo estética: cada adorno debe tener algo que contar. Un recuerdo, una tradición familiar, un guiño a lo que nos hace felices. Solo así la Navidad se convierte en algo más que un conjunto de elementos bonitos.

Claves para una Navidad estética, natural y emocional
Inspirándonos en este proyecto, comparto algunas recomendaciones para vestir el hogar estas fiestas:
Deja que el entorno marque la pauta
En espacios rústicos, la mezcla con tonos tierra y elementos naturales funciona especialmente bien. En ambientes modernos, busca líneas más depuradas.
Trabaja con materiales nobles
Madera, lino, ramas naturales, cerámica. Aportan carácter y envejecen con mucha dignidad.
Juega con una paleta coherente
No hacen falta mil colores: escoge tres tonos principales y trabaja a partir de ahí.
Menos cantidad, más intención
Un árbol con adornos de escala estudiada, repetidos con ritmo, puede ser mucho más elegante que uno excesivamente cargado.
Introduce objetos con memoria
La Navidad no es solo decoración: es emoción. Un adorno heredado, una vajilla especial o ese detalle hecho a mano por alguien de la familia elevan cualquier mesa o árbol.
Añade elementos sensoriales
Velas, ramas de pino, cítricos secos, eucalipto… La Navidad entra también por el olfato.


Una Navidad que cuenta una historia
Esta propuesta pretende recordar que la Navidad no tiene por qué ser perfecta para ser preciosa.
Lo importante es que la decoración nos represente, que transmita calidez y que, de alguna forma, nos conecte con lo que somos y con quienes la compartimos.
En nuestro estudio siempre montamos la decoración en familia, y quizá por eso defiendo tanto la idea de que la Navidad debe sentirse viva: llena de pequeños gestos, de risas, de recuerdos que pasan de año en año.
“Así es la Navidad que hemos querido plasmar en Cal Moline: natural, elegante, cercana y llena de emoción.” Laura Martínez
